Jo també vull ser fill de Císcar // 2010 – 2014

Este trabajo nace a partir de los desmanes culturales que el partido político que gobernó Valencia durante los último 20 años ha ido desarrollando en la ciudad. Es probable que un gobierno de derechas no tuviera en cuenta el entorno cultural en sus inicios, ya se sabe que la intelectualidad está reñida con los herederos del franquismo y que sólo algunos y algunas mantienen lazos con ésta, no obstante, el partido popular tomó conciencia de que el uso político de la gestión cultural puede ser usado como una herramienta más de manipulación social y que “bien” aplicada puede servir para promocionar la ideología del partido y justificar conductas y posicionamientos de éste desde el arte. Uno de los espacios que más sufrió este cambio fue el IVAM, aunque no fue el único, encontramos otros ejemplos de injerencia política en la sala Parpalló, el MUVIM y el Centre del Carme.

Consuelo Císcar es la clave de este trabajo, es la cabeza visible y paradigmática de las políticas culturas del partido popular en Valencia, es la mujer de Rafael Blasco, ha sido secretaria de Lerma, pasó de puesto en puesto hasta que alcanzó la dirección del IVAM y finalmente la imputación por supuesta corrupción y prevaricación. Consuelo Císcar es clave, digo, porque consiguió normalizar la corrupción como herramienta básica para el funcionamiento de un museo público. Porque consiguió convertir un museo de referencia a nivel europeo en un centro de arte local más, un espacio público en el que las exposiciones que se suceden son auténticas locuras y agujeros económicos para la sociedad valenciana. Un centro que perdió su carácter público para encerrarse en sí mismo y

cumplir con los caprichos de su directora. El IVAM, durante la dirección de Císcar, perdió su carácter innovador y se convirtió en un gran cubo blanco, vacío de contenido y alejado de los nuevos intereses que pudiera reclamar la ciudadanía y, más grave todavía, la gente involucrada en el entramado cultural: artistas, gestores, comisarias, galerías, etc. 

Mediante la recopilación y búsqueda de noticias y entrevistas con gente implicada en la movida cultural valenciana se crea una cartografía radical que muestra las relaciones de preferencia, amiguismo y corrupción que caracterizaron la gestión del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) por parte de Consuelo Císcar. A partir de estas investigaciones se desarrollaron trabajos de parodia y activismo que en última instancia denuncian la normalización de la corrupción en la política valenciana y como ésta influyó en las instituciones culturales.

El proyecto Jo també vull ser fill de Císcar se desarrolló en formato web a través de un blog  y las redes sociales con la interpretación de un fan ficticio de Consuelo Ciscar: Alejandro García López. Pseudónimo bajo el cual envié cartas a Consuelo Císcar imitando los razonamientos, estilo y dibujos de un niño. Estas cartas jamás obtuvieron respuesta.

El proyectó se cerró con la cesión de Consuelo Císcar de su cargo como directora del IVAM, aunque su historia sigue ahora con temas judiciales.