El duque de Hernani fue un coleccionista de arte que consiguió reunir una pinacoteca de un valor aproximado de 600 millones de euros en la cual se podían encontrar obras de Goya, el Greco y Murillo entre otros. Esta colección fue cedida al Museo del Prado en el año 1939 donde estuvo hasta su muerte en 1979, momento en el cual, los borbones, mediante argucias narradas en las denuncias de la familia del duque (supuesta falsificación documental, manipulación de archivos históricos y venta por parte de testaferros)consiguieron heredar la colección y malvenderla a instituciones y coleccionistas extranjeros.

A partir de una búsqueda exhaustiva por Internet se consiguió obtener algunos registros de los cuadros vendidos, estas imágenes (de mala calidad, con marcas de agua y efecto píxel en su mayoría)  se imprimieron en plotter con una breve descripción de la situación actual de la obra (vendida por testaferros, paradero desconocido, etc) y se colgaron en las calles próximas al Centre del Carme durante la dirección de Felipe Garín, supuesto cómplice en la trama monárquica. La obra la componen 51 impresiones digitales de 100 x 80 cm que muestran las obras robadas supuestamente por el borbón y el paradero actual; y dos mapas conceptuales de 100 x 100 cm que representan el proceso seguido para el robo.